Coaching aplicado a tu empresa

Querés seguir postergando-te?

Te encuentras en la categoría de los que postergan todo? Si eres como la mayoría de la gente, la respuesta es sí. Pero es muy posible también que preferirías no vivir con la ansiedad que produce el postergamiento de las cosas. Puede que te des cuenta de que estás postergando muchas cosas que quieres hacer, y sin embargo por algún motivo, simplemente sigues suspendiendo la acción. Este asunto de las dilaciones es una de las facetas más preocupante de la vida. Si te cuentas entre los casos graves de los que padecen este mal, seguro que no pasa un día sin que te digas a ti mismo:

“Yo sé que tendría que hacer eso o aquello y no lo hago, pero ya me llegará el momento”. Tu zona errónea de “postergación” es de las más difíciles de achacar a las fuerzas externas. Es toda tuya, tanto la postergación en sí como la incomodidad que ésta te produce.

La zona errónea de la postergación es lo más cerca que se puede llegar a una zona errónea universal. Hay muy poca gente que puede decir con honestidad que no realiza postergaciones a pesar de que a la larga le resulten contraproducentes y malsanas. Como en todas las zonas erróneas, el comportamiento en sí no es malsano. El hecho de postergar, en realidad, ni siquiera existe. Uno simplemente hace cosas, y las que no hace, simplemente no están hechas en vez de postergadas. El comportamiento neurótico es simplemente la reacción emocional que lo acompaña y la inmovilización que produce. Si sientes que postergas las cosas que tienes que hacer, y te gusta postergarlas, y no sientes culpa por ello, ni ansiedad ni molestias, pues entonces sigue postergando lo que tienes que hacer y pasa por alto este capítulo. Sin embargo para la mayor parte de la gente, las tácticas dilatorias o el postergar lo que tienen que hacer son en realidad una manera de evadirse, de vivir los momentos presentes lo más intensamente posible.

ESPERANDO, DESEANDO Y QUIZÁS

Tres frases neuróticas típicas del hombre que posterga y vacila componen el sistema de apoyo que sirve para mantener el comportamiento dilatorio.

“Quizá las cosas se solucionarán solas.” “Espero que las cosas vayan mejor.” “Deseo que se arreglen las cosas.”

He aquí los deleites de quien posterga. Cuando dices “quizás”, “espero”, o “deseo”, puedes usar estas palabras como razonamientos para no hacer nada en el presente. Pero los deseos y esperanzas no son más que una pérdida de tiempo, ilusiones vanas de los que viven en un mundo ficticio.

Nunca nadie logró nada, con ninguna de estas palabras por más veces que las repitiera. En realidad éstas sólo sirven para evitar tomar cartas en el asunto y realizar las tareas que tú has decidido que tienen la suficiente importancia para estar en la lista de las actividades de tu vida.

Tú puedes hacer lo que te propongas. Eres fuerte y capaz. No eres frágil ni quebradizo. Al postergar para un momento futuro lo que quisieras hacer ahora, te entregas al escapismo, a la autoduda, y lo que es peor aún al autoengaño. Tu zona postergatoria es un movimiento que te impide ser fuerte en el momento actual, en tu ahora, y te impulsa en dirección de la esperanza de que las cosas mejorarán en el futuro.

LA INERCIA COMO ESTRATEGIA PARA VIVIR

He aquí una frase que puede lograr mantenerte inerte en tus momentos presentes: “Esperaré y mejorarán las cosas”. Para algunos esta actitud se convierte en una forma de vida, siempre están postergando algo que harán en un día que nunca ha de llegar.

Mark, un paciente que atendí hace poco, vino a mi consulta quejándose de lo desgraciado que era en su matrimonio. Mark era un cincuentón que llevaba casi treinta años de casado. Cuando empezamos a hablar sobre su vida conyugal me di cuenta de que los motivos de las quejas eran muy antiguos. “Nunca anduvo bien, ni al principio”, me dijo en un momento dado. Le pregunté a Mark por qué había seguido con su mujer durante tantos años. “Tenía la esperanza de que las cosas mejorarían”, me confesó. Casi treinta años de esperanzas y Mark y su mujer seguían siendo desgraciados.

Cuando hablamos más sobre la vida de Mark y sobre su matrimonio, él me reconoció que hacía como diez años que era impotente. Le pregunté si alguna vez había buscado ayuda profesional para su problema. No, él simplemente había evitado tener relaciones sexuales por más y más tiempo esperando que el problema se solucionaría solo. “Yo estaba seguro de que las cosas mejorarían” ,me dijo Mark como un eco de su primer comentario. Mark y su matrimonio representan un caso clásico de inercia. Se evadía de sus problemas y justificaba esta evasión diciendo: “Si espero un tiempo sin hacer nada, quizá las cosas se solucionarán solas”. Pero Mark aprendió que las cosas no se solucionan nunca solas. Se quedan exactamente como están. Como mucho, las cosas cambian, pero no mejoran.Las cosas en sí (circunstancias, situaciones, sucesos, gente) no mejoran nunca solas. Si tu vida es mejor de lo que era, es porque tú has hecho algo constructivo para mejorarla. Miremos más de cerca este comportamiento dilatorio y veamos cómo eliminarlo tomando algunas resoluciones bastante simples. Ésta es una de las zonas que puedes limpiar con mucho “trabajo mental”, ya que es una zona que tú mismo te has creado, sin ninguno de los refuerzos culturales que son como el sello de tantas otras zonas erróneas.
Y vos queres seguir postergando-te? dejame tus comentarios

Elaboración propia en base al libro “Tus zonas Erroneas”

Aumento mi autoestima o me engaño solo?

Otro de esos errores famosos…

Las personas muchas veces confunden la autoestima con el autoengaño.

Es curioso ver cómo incluso gente que se dedica a enseñar estos temas, no tienen muy clara la delgada línea que separa una buena estima personal, de un desastrozo autoengaño.

Lo uno te puede llevar al éxito, y lo otro al fracaso. Lo uno puede ayudarte a ser tu mejor amigo, mientras que lo otro simplemente te llevará al autosabotaje.

La raíz de esta confusión, está fundamentada en las consecuencias producidas por la distorsión de percepción causada por los medios.

En otras palabras, las personas que no tienen autoestima, son víctimas de los medios en muchos sentidos (obviamente, no podemos culpar a los medios, pues muchas personas simplemente no son tan influenciables, por lo que depende únicamente de nosotros mismos).

Cuando los niños y adolescentes (e incluso adultos) ven la imagen de alguien atractivo en televisión o Internet, probablemente se sientan mal respecto a su condición o situación actual. Esto genera una necesidad mayor de desarrollar una buena autoestima.

Sin embargo, recuerda que estamos hablando de Autoestima vs. Autoengaño, y que te dije que la confusión proviene de las consecuencias de dicha distorsión.

Los medios distorsionan nuestra percepción haciéndonos creer que si no tenemos un cuerpo perfecto, o si no tenemos ciertos productos, entonces valemos menos.

Probablemente no sea ese su objetivo, pero lo logran en muchas personas. Y es allí donde las personas que quiere sentirse bien consigo mismas creen que la solución es lo contrario.

Engañarse a sí mismas diciéndose que ya son perfectas como son y que no hay nada que mejorar.

Pero, ¿En realidad te parece adecuado engañarte a ti mismo haciéndote creer que estás bien cuando en realidad no lo estás?

No es adecuado. Ni remotamente.

Nuestra mente la gran mayoría de las veces sabe si le mentimos o no. El subconsciente nos conoce mejor que nadie. Y cuando algo sencillamente no cuadra dentro de su marco de creencias y conceptos, empieza a hacer lo posible por volver a la estabilidad mental.

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Estas postergando tu vida?

¿Leerás ahora este artículo, o lo guardarás en el escritorio para leerlo más tarde? ¿Cuántos llevas almacenados para cuando tengas tiempo?

Postergar significa que dejamos para mañana, lo que probablemente podríamos hacer hoy. Hay personas que se encuentran muy cómodas con este hábito. Personas que ante la pregunta ¿Lo hago hoy o lo dejo para mañana? Su opción invariablemente será, “para mañana”.  Deciden desde pensamientos del estilo. “lo hago mañana”, “puede que lo haga otra persona”,  “si realmente es necesario ya lo terminaré haciendo”. Personas que teniendo los recursos, las capacidades y la oportunidad, eligen postergar la acción que les toque hacer.

¿Te ha pasado alguna vez que teniendo cosas importantes que terminar, Te  entretenes haciendo cosas que no aportan ningún valor ni significado a tu vida o a la de los demás, cosas que en el fondo son totalmente superfluas? ¿Te ha pasado que después lamentás haberte entretenido? ¿Qué las consecuencias se podrían haber evitado?

Casi todos, en algún momento hemos postergado ciertas decisiones, bien porque representan un esfuerzo, bien  porque no lo queremos hacer. Por favor, piensa en alguna tarea que estás postergando desde hace tiempo: ¿representa demasiado esfuerzo? o ¿en el fondo no quieres hacerla?

Analicemos la primera hipótesis: demasiado esfuerzo. Mi creencia es que el “esfuerzo”, el “sacrificio” que requiere dicha acción “no me compensa”. En este momento creo que el beneficio es menor que el esfuerzo que implica. Cuando tenemos instaurada esta creencia el pronóstico es muy claro: No se hará. Mientras en mi fuero interno, aunque no quiera reconocerlo, exista la creencia “no vale la pena”, esta acción quedará postergada.

Analicemos la segunda hipótesis: no quiero hacerlo. Cuando no lo quiero hacer pero no puedo asumir esta verdad, me resisto. Si realmente no quiero hacerlo es que no forma parte de mis objetivos y por tanto no es necesario postergar, lo descarto de mi vida y ya está. Cuando creo que no quiero hacerlo, pero lo postergo, me estoy resistiendo. Me resisto a aceptar la realidad. En el fondo pienso “si me resisto ganaré”. Mientras en mi fuero interno, aunque no quiera reconocerlo, exista la creencia “si me resisto ganaré”, esta acción quedará postergada.

Las dos hipótesis se sustentan, cada una de ellas, en una creencia que puede ser consciente o inconsciente: “el beneficio no compensa el esfuerzo”, o “si me resisto ganaré”. Esta manera de pensar llega un momento en que se instaura como un hábito. El hábito de postergar decisiones incómodas, difíciles, pesadas, aburridas, monótonas, etc. Por muchas justificaciones y excusas que sea capaz de crear, llegará un momento que deberé aceptar la realidad y las consecuencias que comporta haber decidido postergar.

Se trata de buscar un método creativo, fácil y agradable que me permita hacer hoy lo que puedo hacer hoy. Se trata de conectar con la fuente de inspiración que me permitirá pasar a la acción. Más aún, una fuente que resulte difícil de boicotear, sabotear o desplazar.

Uno de los métodos que con los años me han sido más efectivos para superar mi hábito a la postergación y que desde mi experiencia profesional como Coach me ha permitido acompañar a aquellas personas que querían cambiar este habito, ha sido conectar con los valores.

Uno de estos los valores es la honestidad. ¿A quién pretendo engañar? ¿Qué estoy evitando? ¿De qué tengo miedo? ¿A qué no me estoy enfrentado? Cuando somos honestos no nos autoengañamos. Podemos afrontar la realidad. Sabemos que nos estamos justificando porque tenemos miedo de no ser capaces, de fracasar, de decepcionar. Cuando nos permitimos afrontar la realidad ya no nos resistimos. Admitimos nuestro miedo y en lugar de luchar contra esta sensación de miedo la aceptamos y a pesar de tener miedo lo hacemos. La honestidad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Otro de los valores es la integridad. ¿Qué necesito realmente? ¿Cuál es la respuesta más coherente para satisfacer esta necesidad? Cuando somos íntegros hacemos lo que pensamos, sentimos y decimos. Si nos proponemos hacer algo lo hacemos. Cuando nos marcamos un objetivo no nos desviamos. Cuando definimos una prioridad la convertimos en prioritaria. Desde nuestra integridad no permitimos distracciones. La integridad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Otro de los valores es la libertad. ¿Qué estoy priorizando al tomar esta decisión? ¿Qué estoy evitando al tomar esta decisión? ¿A qué me estoy aferrando? Somos libres para elegir la mejor opción a corto y largo plazo. Podemos liberarnos del malestar que comporta saber que una tarea sigue pendiente por propia elección. Desde nuestra libertad podemos elegir ser la mejor versión de nosotros mismos al hacer lo correcto. La libertad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Para cada uno de nosotros aquellos valores que nos definen y que nos ayudan a tomar las mejores decisiones serán nuestro punto de apoyo para movernos, para pasar a la acción, para desterrar la postergación de nuestras vidas.

Que es el coaching aplicado a tu vida?

El Coaching es ayudar a definir y a conseguir metas personales en la vida. De la misma forma que un coach deportivo define la estrategia a seguir basada en las metas que se desan obtener y en las características personales del deportista, como coach puedo ayudarte a clarificar lo que no funciona en tu vida en el momento presente, como quieres que sea, y como cambiarlo. Te ayudo a que te des cuenta de donde estás, decidas donde quieres ir, y determines como llegar hasta allí.
Como te puede ayudar el coaching?
Como te puedo ayudar

Como Coach, tengo los conocimientos, la experiencia, la habilidad y la pasión necesarias para ayudarte a ver cual es el siguiente paso en tu vida, y como conseguir tus objetivos.

Es muy frecuente para la mayoría de nosotros que nos demos cuenta de que las cosas no funcionan o no son como nos gustaría que fueran, pero estamos acostumbrados a reaccionar de una forma determinada, a pensar de una manera específica y a tener unos hábitos largamente asentados, por lo que realizar un cambio efectivo no nos resulta fácil. Como coach, te ayudo a darte cuenta de las actitudes, ideas, y costumbres que inciden directamente en como es tu vida en este momento, y en como te sientes. Te ayudo también a clarificar de manera específica como podría ser. Una vez que definimos unos objetivos claros, te doy el apoyo necesario para realizar los cambios requeridos para la consecución de tus metas.

En mi sesion, puedo garantizar que encontrarás aceptación sin juicios, integridad, confidencialidad, total dedicación y respeto, así como el estímulo y el apoyo necesarios para que puedas conseguirlo, a todos los niveles.

La consulta puede realizarse por Skype o en mi oficina si vives cerca de Rosario (Santa Fe, Argentina).

Cada uno tiene su manera de asimilar ideas nuevas y de acostumbrarse a nuevos hábitos, por lo que me adapto a cada uno de mis clientes en su proceso de descubrir lo mejor de si mismos. Los acompaño dándoles guía apoyo y estímulo en su camino hacia la felicidad y el descubrimiento de su propósito en la vida. Estoy absolutamente convencida de que todos podemos aprender formas más efectivas de enfrentarnos a situaciones en nuestras relaciones, y en nuestra vida en general, cuando el presente no funciona para nosotros.

Los cambios se producen primero en nosotros mismos, y luego a nuestro alrededor. Estos procesos de cambio normalmente son sutiles y se hacen de forma paulatina, por lo que la relación profesional que establezco con mis clientes es a menudo de varias semanas.

Para mas informacion , puedes contactar conmigo al mail coachgustavooliver@gmail.com

El coaching para desempleados y profesionales sin clientes

Ahora también me gustaría aportarles otra formas donde puede intervenir un coach en la asistencia a que muchas personas logren resultados extraordinarios. Muchas Veces nos encontramos que deseamos re-insertarnos en el mercado laboral o re-formularnos en la propuesta de servicios que queremos ofrecer a un mercado como profesionales y no sabemos como. Aquí les dejo algunos tips para aquellas personas que no tienen clientes y entrevistas de trabajos:

 Detectar sus fortalezas y su experiencia.  De esta forma podrán tener más seguridad en sus entrevistas de trabajo.

Separar  de ellos el fatalismo y fracaso. Algunos van a las entrevistas con el NO grabado en su mente. Eso lo nota el entrevistador

Reconocer sus creencias limitantes para que luchar contra ellas. Algunas personas creen que tener más de 45 años te limita las posibilidades de encontrar empleo. Si tú lo crees desde el principio estás transmitiendo esa creencia que te limita. Quizá puedas transformar esa edad en tener más experiencia o la experiencia necesaria justo para ese puesto.

Es posible que asocies una emoción negativa contra una persona y creas que por mostrar, por ejemplo, que eres exigente, te recuerde a esa persona y supongas que el entrevistador  también la conoce y asocie exigencia con protestas en el trabajo.

El Coach no tiene una bola de cristal para conseguirte trabajo, lo que parece razonable es que si sigues haciendo el mismo tipo de entrevistas y no consigues que te seleccionen, es probable que los resultados sigan siendo los mismos… o no?

Recuerda una Frase de Albert Einstein ” Locura es queres resultados distintos, haciendo lo mismo”

Espero que este articulo sea de tu interés, y no dejes de mandarme tus comentarios. saludos, gustavo