Tips para tu Desarrollo Personal

Algunas voces en tu vida

la voz de la conformidad

La voz sumisa que habita en la zona de confort. En el fondo, es la parte de nuestro ser que nos resta con respecto a lo que podemos aportar de genuino: “El mundo ya está hecho, yo sólo tengo que llegar y adaptarme”. En el fondo, el conformista anhela un mundo en el que las cosas no cambien, por tanto, sin creadores, por favor!.
Somos cómodos, nos reconforta la comodidad. ¿Cuántas veces no descubrimos a nosotros mismos envueltos en diálogos internos, tratando de convencernos de que “si no está roto, para qué arreglarlo?”. Pero para ser creativos y originales tenemos que atrevernos a explorar nuestra zona de influencia desconocida, la zona de reto. Si no salimos del confort, nuestra vida se convierte en el día de la Marmota, lamentándonos siempre por resultados tan idénticos. La voz de la conformidad ..es tambien el de la oveja.

La voz del castigo

“El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga”

Culpables, culpables y culpables… No nos merecemos las cosas, no somos dignos. Y mira, aún en el supuesto caso que consiguieras sortear todos los obstáculos anteriores y encontrar una salida, sencillamente, NO la mereces. Si queremos abrir puertas y ventanas donde hay muros, debemos saber que hay una voz en nuestro interior que no nos ayuda.
La idea básica contenida en el concepto de “creatividad” es la de libertad. Necesitamos libertad para romper las reglas, desafiar los canales y asumir riesgos, y el permiso de esa libertad nos lo tenemos que conceder nosotros mismos. Sintiéndonos encadenados a la culpa, al juicio extremo y al menosprecio por uno mismo, no podemos ejercer el proceso creativo.tigreyoveja

Las postergaciones y tu vida

Hola ..encontré este vídeo que realmente me parece muy interesante para que veas que pasa cuando te postergas, que significa postergarte , algunas cosas que te voy a detallar aquí:

“Cuanto tenga tiempo voy a …….”

“Cuando pueda voy a ………”

“Si mi jefe me deja……..”

Si elegís darte cuenta que estas diciendo  y queres ver mas te invito a que observes este vídeo y me dejes tu mensaje. Gracias!

2 conversaciones de coaching para ser una mejor persona

A menudo sentimos tanto miedo ante diversas situaciones que preferimos ocultarlas y no decir nada, pero unas sencillas preguntas desde la perspectiva del coaching, nos ayudarán en nuestras situaciones del día a día. Recordemos que el coaching no intenta formar ni ofrecer consejos, ya que parte de la idea de que el cliente tiene todos los recursos necesarios para conseguir sus objetivos.
Comparto algunos ejemplos de cómo se trabaja en las sesiones de coaching de crecimiento personal, que comprobarás que formulan preguntas potentes que hacen pensar al cliente sus propias acciones.

Quiero conocerme mejor
Es muy importante que busques la mejor manera de conocerte, aunque ya has pasado un buen camino haciéndolo no estará de más que reflexiones sobre tus motivos para esta cuestión:
¿Qué areas te interesan conocer aún más?
¿Crees que te dedicas suficiente atención? y ¿a tu crecimiento personal?
¿A qué nivel eres coherente con tus valores personales y cómo los cuidas?
¿Qué acciones vas a emprender para llevarlo a cabo y cuándo?

Quiero desarrollar habilidades de comunicación
Te sugiero que para que puedas conseguir el objetivo, de desarrollar habilidades de comunicación, investigues por Internet y literatura especializada. Te aconsejo que empieces prestando atención a estas herramientas de la comunicación: escucha, asertividad y empatía. Además analiza tus respuestas ante las preguntas que te voy a formular:
¿Con qué habilidades cuentas actualmente, que nivel de satisfacción tienes?
¿Cómo puedes aprovechar mejor tus dones y habilidades naturales?
¿Cómo van a mejorar tus relaciones con esta formación?, ¿De qué manera puedes conseguir lo que quieres para tu desarrollo personal?
¿Cuándo lo vas a poner en marcha?

Estas lineas son para que veas , quien sos y quien queres ser?

Aumento mi autoestima o me engaño solo?

Otro de esos errores famosos…

Las personas muchas veces confunden la autoestima con el autoengaño.

Es curioso ver cómo incluso gente que se dedica a enseñar estos temas, no tienen muy clara la delgada línea que separa una buena estima personal, de un desastrozo autoengaño.

Lo uno te puede llevar al éxito, y lo otro al fracaso. Lo uno puede ayudarte a ser tu mejor amigo, mientras que lo otro simplemente te llevará al autosabotaje.

La raíz de esta confusión, está fundamentada en las consecuencias producidas por la distorsión de percepción causada por los medios.

En otras palabras, las personas que no tienen autoestima, son víctimas de los medios en muchos sentidos (obviamente, no podemos culpar a los medios, pues muchas personas simplemente no son tan influenciables, por lo que depende únicamente de nosotros mismos).

Cuando los niños y adolescentes (e incluso adultos) ven la imagen de alguien atractivo en televisión o Internet, probablemente se sientan mal respecto a su condición o situación actual. Esto genera una necesidad mayor de desarrollar una buena autoestima.

Sin embargo, recuerda que estamos hablando de Autoestima vs. Autoengaño, y que te dije que la confusión proviene de las consecuencias de dicha distorsión.

Los medios distorsionan nuestra percepción haciéndonos creer que si no tenemos un cuerpo perfecto, o si no tenemos ciertos productos, entonces valemos menos.

Probablemente no sea ese su objetivo, pero lo logran en muchas personas. Y es allí donde las personas que quiere sentirse bien consigo mismas creen que la solución es lo contrario.

Engañarse a sí mismas diciéndose que ya son perfectas como son y que no hay nada que mejorar.

Pero, ¿En realidad te parece adecuado engañarte a ti mismo haciéndote creer que estás bien cuando en realidad no lo estás?

No es adecuado. Ni remotamente.

Nuestra mente la gran mayoría de las veces sabe si le mentimos o no. El subconsciente nos conoce mejor que nadie. Y cuando algo sencillamente no cuadra dentro de su marco de creencias y conceptos, empieza a hacer lo posible por volver a la estabilidad mental.

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Estas postergando tu vida?

¿Leerás ahora este artículo, o lo guardarás en el escritorio para leerlo más tarde? ¿Cuántos llevas almacenados para cuando tengas tiempo?

Postergar significa que dejamos para mañana, lo que probablemente podríamos hacer hoy. Hay personas que se encuentran muy cómodas con este hábito. Personas que ante la pregunta ¿Lo hago hoy o lo dejo para mañana? Su opción invariablemente será, “para mañana”.  Deciden desde pensamientos del estilo. “lo hago mañana”, “puede que lo haga otra persona”,  “si realmente es necesario ya lo terminaré haciendo”. Personas que teniendo los recursos, las capacidades y la oportunidad, eligen postergar la acción que les toque hacer.

¿Te ha pasado alguna vez que teniendo cosas importantes que terminar, Te  entretenes haciendo cosas que no aportan ningún valor ni significado a tu vida o a la de los demás, cosas que en el fondo son totalmente superfluas? ¿Te ha pasado que después lamentás haberte entretenido? ¿Qué las consecuencias se podrían haber evitado?

Casi todos, en algún momento hemos postergado ciertas decisiones, bien porque representan un esfuerzo, bien  porque no lo queremos hacer. Por favor, piensa en alguna tarea que estás postergando desde hace tiempo: ¿representa demasiado esfuerzo? o ¿en el fondo no quieres hacerla?

Analicemos la primera hipótesis: demasiado esfuerzo. Mi creencia es que el “esfuerzo”, el “sacrificio” que requiere dicha acción “no me compensa”. En este momento creo que el beneficio es menor que el esfuerzo que implica. Cuando tenemos instaurada esta creencia el pronóstico es muy claro: No se hará. Mientras en mi fuero interno, aunque no quiera reconocerlo, exista la creencia “no vale la pena”, esta acción quedará postergada.

Analicemos la segunda hipótesis: no quiero hacerlo. Cuando no lo quiero hacer pero no puedo asumir esta verdad, me resisto. Si realmente no quiero hacerlo es que no forma parte de mis objetivos y por tanto no es necesario postergar, lo descarto de mi vida y ya está. Cuando creo que no quiero hacerlo, pero lo postergo, me estoy resistiendo. Me resisto a aceptar la realidad. En el fondo pienso “si me resisto ganaré”. Mientras en mi fuero interno, aunque no quiera reconocerlo, exista la creencia “si me resisto ganaré”, esta acción quedará postergada.

Las dos hipótesis se sustentan, cada una de ellas, en una creencia que puede ser consciente o inconsciente: “el beneficio no compensa el esfuerzo”, o “si me resisto ganaré”. Esta manera de pensar llega un momento en que se instaura como un hábito. El hábito de postergar decisiones incómodas, difíciles, pesadas, aburridas, monótonas, etc. Por muchas justificaciones y excusas que sea capaz de crear, llegará un momento que deberé aceptar la realidad y las consecuencias que comporta haber decidido postergar.

Se trata de buscar un método creativo, fácil y agradable que me permita hacer hoy lo que puedo hacer hoy. Se trata de conectar con la fuente de inspiración que me permitirá pasar a la acción. Más aún, una fuente que resulte difícil de boicotear, sabotear o desplazar.

Uno de los métodos que con los años me han sido más efectivos para superar mi hábito a la postergación y que desde mi experiencia profesional como Coach me ha permitido acompañar a aquellas personas que querían cambiar este habito, ha sido conectar con los valores.

Uno de estos los valores es la honestidad. ¿A quién pretendo engañar? ¿Qué estoy evitando? ¿De qué tengo miedo? ¿A qué no me estoy enfrentado? Cuando somos honestos no nos autoengañamos. Podemos afrontar la realidad. Sabemos que nos estamos justificando porque tenemos miedo de no ser capaces, de fracasar, de decepcionar. Cuando nos permitimos afrontar la realidad ya no nos resistimos. Admitimos nuestro miedo y en lugar de luchar contra esta sensación de miedo la aceptamos y a pesar de tener miedo lo hacemos. La honestidad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Otro de los valores es la integridad. ¿Qué necesito realmente? ¿Cuál es la respuesta más coherente para satisfacer esta necesidad? Cuando somos íntegros hacemos lo que pensamos, sentimos y decimos. Si nos proponemos hacer algo lo hacemos. Cuando nos marcamos un objetivo no nos desviamos. Cuando definimos una prioridad la convertimos en prioritaria. Desde nuestra integridad no permitimos distracciones. La integridad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Otro de los valores es la libertad. ¿Qué estoy priorizando al tomar esta decisión? ¿Qué estoy evitando al tomar esta decisión? ¿A qué me estoy aferrando? Somos libres para elegir la mejor opción a corto y largo plazo. Podemos liberarnos del malestar que comporta saber que una tarea sigue pendiente por propia elección. Desde nuestra libertad podemos elegir ser la mejor versión de nosotros mismos al hacer lo correcto. La libertad me ayuda a no postergar. Me permite pasar a la acción.

Para cada uno de nosotros aquellos valores que nos definen y que nos ayudan a tomar las mejores decisiones serán nuestro punto de apoyo para movernos, para pasar a la acción, para desterrar la postergación de nuestras vidas.