Quieres ser la mejor versión de vos mismo?

¿Cuantas veces nos guardamos nuestros mejores pensamientos y emociones, sin compartirlos con las demás personas?
Muchas veces nos centramos en las cosas que “están mal”, en lo que nos falta, en la forma que la que las demás personas nos irritan o incomodan……. Todo esto, sin darnos cuenta que cada momento podría ser el último que compartimos con ellos… Si supieras que es el último momento, ¿cómo te gustaría vivirlo y aprovecharlo? ¿Preferirías estar molesto, exigir, reclamar o quejarte? o, ¿Preferirías simplemente aprovechar cada momento para ser tu mejor versión… ?

Querés seguir postergando-te?

Te encuentras en la categoría de los que postergan todo? Si eres como la mayoría de la gente, la respuesta es sí. Pero es muy posible también que preferirías no vivir con la ansiedad que produce el postergamiento de las cosas. Puede que te des cuenta de que estás postergando muchas cosas que quieres hacer, y sin embargo por algún motivo, simplemente sigues suspendiendo la acción. Este asunto de las dilaciones es una de las facetas más preocupante de la vida. Si te cuentas entre los casos graves de los que padecen este mal, seguro que no pasa un día sin que te digas a ti mismo:

“Yo sé que tendría que hacer eso o aquello y no lo hago, pero ya me llegará el momento”. Tu zona errónea de “postergación” es de las más difíciles de achacar a las fuerzas externas. Es toda tuya, tanto la postergación en sí como la incomodidad que ésta te produce.

La zona errónea de la postergación es lo más cerca que se puede llegar a una zona errónea universal. Hay muy poca gente que puede decir con honestidad que no realiza postergaciones a pesar de que a la larga le resulten contraproducentes y malsanas. Como en todas las zonas erróneas, el comportamiento en sí no es malsano. El hecho de postergar, en realidad, ni siquiera existe. Uno simplemente hace cosas, y las que no hace, simplemente no están hechas en vez de postergadas. El comportamiento neurótico es simplemente la reacción emocional que lo acompaña y la inmovilización que produce. Si sientes que postergas las cosas que tienes que hacer, y te gusta postergarlas, y no sientes culpa por ello, ni ansiedad ni molestias, pues entonces sigue postergando lo que tienes que hacer y pasa por alto este capítulo. Sin embargo para la mayor parte de la gente, las tácticas dilatorias o el postergar lo que tienen que hacer son en realidad una manera de evadirse, de vivir los momentos presentes lo más intensamente posible.

ESPERANDO, DESEANDO Y QUIZÁS

Tres frases neuróticas típicas del hombre que posterga y vacila componen el sistema de apoyo que sirve para mantener el comportamiento dilatorio.

“Quizá las cosas se solucionarán solas.” “Espero que las cosas vayan mejor.” “Deseo que se arreglen las cosas.”

He aquí los deleites de quien posterga. Cuando dices “quizás”, “espero”, o “deseo”, puedes usar estas palabras como razonamientos para no hacer nada en el presente. Pero los deseos y esperanzas no son más que una pérdida de tiempo, ilusiones vanas de los que viven en un mundo ficticio.

Nunca nadie logró nada, con ninguna de estas palabras por más veces que las repitiera. En realidad éstas sólo sirven para evitar tomar cartas en el asunto y realizar las tareas que tú has decidido que tienen la suficiente importancia para estar en la lista de las actividades de tu vida.

Tú puedes hacer lo que te propongas. Eres fuerte y capaz. No eres frágil ni quebradizo. Al postergar para un momento futuro lo que quisieras hacer ahora, te entregas al escapismo, a la autoduda, y lo que es peor aún al autoengaño. Tu zona postergatoria es un movimiento que te impide ser fuerte en el momento actual, en tu ahora, y te impulsa en dirección de la esperanza de que las cosas mejorarán en el futuro.

LA INERCIA COMO ESTRATEGIA PARA VIVIR

He aquí una frase que puede lograr mantenerte inerte en tus momentos presentes: “Esperaré y mejorarán las cosas”. Para algunos esta actitud se convierte en una forma de vida, siempre están postergando algo que harán en un día que nunca ha de llegar.

Mark, un paciente que atendí hace poco, vino a mi consulta quejándose de lo desgraciado que era en su matrimonio. Mark era un cincuentón que llevaba casi treinta años de casado. Cuando empezamos a hablar sobre su vida conyugal me di cuenta de que los motivos de las quejas eran muy antiguos. “Nunca anduvo bien, ni al principio”, me dijo en un momento dado. Le pregunté a Mark por qué había seguido con su mujer durante tantos años. “Tenía la esperanza de que las cosas mejorarían”, me confesó. Casi treinta años de esperanzas y Mark y su mujer seguían siendo desgraciados.

Cuando hablamos más sobre la vida de Mark y sobre su matrimonio, él me reconoció que hacía como diez años que era impotente. Le pregunté si alguna vez había buscado ayuda profesional para su problema. No, él simplemente había evitado tener relaciones sexuales por más y más tiempo esperando que el problema se solucionaría solo. “Yo estaba seguro de que las cosas mejorarían” ,me dijo Mark como un eco de su primer comentario. Mark y su matrimonio representan un caso clásico de inercia. Se evadía de sus problemas y justificaba esta evasión diciendo: “Si espero un tiempo sin hacer nada, quizá las cosas se solucionarán solas”. Pero Mark aprendió que las cosas no se solucionan nunca solas. Se quedan exactamente como están. Como mucho, las cosas cambian, pero no mejoran.Las cosas en sí (circunstancias, situaciones, sucesos, gente) no mejoran nunca solas. Si tu vida es mejor de lo que era, es porque tú has hecho algo constructivo para mejorarla. Miremos más de cerca este comportamiento dilatorio y veamos cómo eliminarlo tomando algunas resoluciones bastante simples. Ésta es una de las zonas que puedes limpiar con mucho “trabajo mental”, ya que es una zona que tú mismo te has creado, sin ninguno de los refuerzos culturales que son como el sello de tantas otras zonas erróneas.
Y vos queres seguir postergando-te? dejame tus comentarios

Elaboración propia en base al libro “Tus zonas Erroneas”

Te sentís estancado? Queres ser alguien distinto en el futuro?

Muchas veces nos sentimos estancados, frenados en alguna area de nuestra vida o talvez también con proyectos que no podes materializar, les aporto algunas preguntas para que se hagan y se re-vean en que lugar eligen estar.

Aporte n°1 – Define quién quieres ser mañana – Esto es básico y muy obvio, si no sabes qué quieres lograr, no puedes disponerte a serlo. Pero muchas veces no resulta tan obvia la forma de comprender qué es lo que queremos lograr. El truco está en que te olvides del hoy, y te enfoques y te imagines en el futuro. 5 años sería lo ideal. ¿Qué tipo de vida tienes? ¿Qué tipo de carrera tienes? ¿Qué tipo de trabajo tienes? ¿Eres independiente o trabajas en una empresa de otro? ¿Eres líder o sigues a otros? ¿Marcas el rumbo o eres uno del equipo? Imagina un día laboral, ¿A qué hora te levantas, donde vas a trabajar, cómo comienzas el día, con quién te reúnes, qué tipo de vinculaciones tienes con los demás, qué tipo de trabajo haces, a qué hora terminas, cómo te sientes después de una jornada de trabajo ideal? Esto te puede ayudar a definir qué tipo de trabajo te gustaría estar haciendo en 5 años. Esto se llama tener una visión estratégica de ti mismo en el futuro.

Aporte n°2 – Descubre en qué tipo de persona te tienes que convertir – Una vez que tienes esa visión de ti mismo, busca qué características tendrás y compáralo con lo que tienes hoy ¿Qué habilidades tienes en el futuro? ¿Qué sabes hacer? ¿Cómo es tu personalidad? (Por ejemplo eres emprendedor, tienes altas aspiraciones, eres visionario) ¿Qué destrezas y conocimientos tienes? (Por ejemplo ¿Hablas más idiomas?). Hay una lista de todas esas características de tu “Futuro Ser” y compáralas con tu “Soy Hoy”.

Aporte n°3 – Descubre qué necesitas adquirir para convertirte en esa persona – Con la lista del punto anterior y su comparación con tu situación actual, define qué te falta. ¿Tienes que hacer un curso? ¿Tienes que leer más? ¿Tienes que contactarte con personas que ya están en esa posición? ¿Quién te puede ayudar? ¿No tienes idea? Investiga…

Aporte n°4 – Descubre qué necesitas dejar atrás para convertirte en esa persona – A veces el problema no sólo es adquirir lo que nos falta sino también dejar atrás malos hábitos o inercias que no nos ayudan en nuestro plan futuro. Revisa tu pensamiento y tus hábitos de hoy. ¿Ves muchas horas de televisión? ¿Tienes que convertirte en una persona más positiva y dejar las quejas y las críticas sin sentido? ¿Tienes que rodearte de gente que te impulse hacia adelante y no que te diga “para qué cambiar, si así estamos igual de bien (o de mal)”? Busca en tu situación actual qué debes modificar y destruir, para convertirte en quien quieres ser mañana.

Espero que busques ser la mejor version de vos mismo. Te deseo lo suficiente, gustavo.